Escuelas Sostenibles a Nivel Municipal - EL SALVADOR

Finalista 2017

Institución
Alcaldia Municipal de Atiquizaya (EL SALVADOR)
Dirección
Av. 5 de Noviembre Norte, Atiquizaya, Departamento de Ahuachapán Municipio de Atiquizaya EL SALVADOR - Talule
E-mail
alcaldia.atiquizaya@gmail.com
Teléfono
(61) 3108-7000
Responsable de la tecnología
NombreTeléfonoEmailRedes Sociales
Ana Luisa Rodríguez de González(61) 3108-7300analuisadegonzalez@yahoo.com
Resumen de tecnología

Las Escuelas Sostenibles (ES) son una referencia para la implementación de Programas de Alimentación Escolar Sostenibles (PAES), que promueve actividades orientadas a la articulación de diferentes instituciones y sectores relacionados con la alimentación escolar, la participación social, la educación nutricional y alimentaria para promover la adopción de hábitos alimentarios saludables a través de los huertos pedagógicos, la mejora y reforma de cocinas, comedores y bodegas de alimentos, la adopción de menús adecuados y saludables, así como la promoción de la compra de productos de la agricultura familiar local para la alimentación escolar. La base sobre la que se han desarrollado las ES se fundamenta en la premisa de que las escuelas son espacios privilegiados de convergencia de la comunidad, y de que el desarrollo social y económico de un pueblo está asociado a la inclusión educativa. Por lo tanto, constituyen un ambiente propicio para superar la pobreza, para la promoción de la seguridad alimentaria y nutricional y de la salud y como tal, deben ser una referencia, no sólo de educación, sino también de PAE de calidad y sostenible.

Tema Principal

Alimentar

Problema resuelto

Las crisis globales han aumentado la exclusión de las personas en ALC. Para las familias más pobres existen pérdidas de activos y menor disponibilidad de ingresos. Se alteran los patrones de consumo, disminuyen los ingresos y oportunidades de recibir remesas desde el extranjero. Ello aumenta su vulnerabilidad alimentaria y nutricional. Los PAE pueden ayudar a atenuar los efectos de las crisis, porque protegen a las familias vulnerables de los riesgos a los que están expuestas, es decir: contrarrestan el riesgo que los escolares más pobres no asistan a la escuela; el riesgo que vean limitado su aprendizaje por sufrir hambre; el riesgo de padecer deficiencias de micronutrientes y todas las implicancias que esto tiene para su salud y desarrollo; el riesgo de que las familias de esos escolares tengan que recurrir a medidas contraproducentes para paliar las crisis antes señaladas; y el riesgo de que los pequeños productores no puedan colocar sus productos en mercados formales tales como los ofrecidos por los PAE. La alimentación que recibe el estudiante en la escuela es una comida menos que su familia tiene que proveer. La transferencia de recursos (en especie), por el PAE tiene como consecuencia un incremento en la disponibilidad de alimentos y presupuesto familiar.

Situación actual

Las Escuelas Sostenibles, constituyen un modelo de referencia para los Programas de Alimentación Escolar en El Salvador (PAES), a partir de actividades como el involucramiento de la comunidad educativa (participación social), la adopción de menús escolares adecuados y saludables, la implementación de huertos escolares pedagógicos (educación alimentaria y nutricional), reforma de cocinas, comedores, bodegas y la compra de productos para la alimentación escolar directamente de la agricultura familiar. Bajo este marco conceptual, y desde el componente de “Desarrollo de las capacidades humanas y de condiciones físicas para la ejecución de las políticas locales de alimentación escolar”, los objetivos de fortalecimiento de los programas de alimentación escolar en el marco de la iniciativa América Latina y El Caribe sin Hambre 2025 proyecto GCP/RLA/180/BRA en El Salvador fueron (FAO El Salvador, 2014): Fortalecer los procesos intersectoriales en el marco del programa de alimentación y salud escolar (PASE) desde un enfoque de SAN. Sensibilizar a los diferentes sectores implicados en la alimentación escolar, sobre la importancia de mejorar la alimentación dada en los centros escolares. Fomentar la participación y responsabilidad de los gobiernos locales en el programa de alimentación escolar de su municipalidad y la formación de comités locales para la contraloría social. El modelo de Escuelas Sostenibles (ES) desarrollado por FAO/Brasil, propone la creación de Comités Técnicos Nacionales y Locales, conformados por equipos intersectoriales de FAO y del gobierno. Cada país tiene la libertad y autonomía de definir las actividades que van a desarrollar en sus Planes Operativos Anuales. Los componentes que contemplan las ES son: 1. Articulación interinstitucional e intersectorial El Comité Técnico Nacional de apoyo al PASE se oficializó en septiembre 2013, en una sesión de alto nivel, que fue presidida por la Subsecretaría Técnica y de Planificación de la Presidencia, la titular del Ministerio de Salud (MINSAL), el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN), Ministerio de Educación (MINED) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). El PASE es un programa insignia del gobierno de El Salvador que se desarrolla en Centros Escolares del área urbana y rural del país (MINED, 2013). El aporte del Comité Técnico fue la interinstitucionalidad que permitió la contribución de acciones en los componentes de Escuelas Sostenibles desde diferentes aliados. Después de dos años de trabajo coordinado, el Comité funciona de manera exitosa y comprometida. No obstante, existieron diferentes factores que permitieron esta articulación, acciones que permitieron crear las alianzas y los cimientos que posibilitarían la implementación del proyecto piloto. Asimismo, el proceso de articulación ha sido acompañado por entidades internacionales como: FAO, OSARTEC, OPS, UNICEF e INCAP. 2. Participación Social. Este componente ha sido un eje transversal en cada una de las fases del Proyecto, ya que se considera de vital importancia el involucramiento de los estudiantes, docentes, madres y padres de familia y comunidad en general para la sostenibilidad de la experiencia. Se ha procurado que en cada fase del proceso haya un espacio de discusión, de revisión y adopción de las etapas a la realidad de la localidad y sus posibilidades. En este sentido, se ha pretendido incluir la mayor variedad de actores posibles, de cara a que el proceso sea participativo, que se apropien y que no sólo se sumen más personas, sino que se vaya revisando y mejorando con el paso del tiempo 3. Educación alimentaria y nutricional por medio de los huertos escolares pedagógicos. En los centros escolares de manera paralela a los demás componentes, es decir que en los centros escolares donde se haya propiciado la participación, las compras locales de la agricultura familiar, etc., también se logre que los huertos sean una estrategia efectiva para involucrar a los padres, madres de familia, estudiantes y sobre todo profesores y directores (FAO, 2014) y para la educación alimentaria y nutricional. En el caso de El Salvador, el PASE a nivel del MINED cuenta también con un componente de Huertos Escolares, que tiene asignado presupuesto anual para su desarrollo. No obstante, la visión del mismo -en sus inicios era más de una herramienta para incentivar la autosuficiencia y el trabajo productivo (MINED, 2011). En la actualidad se busca que incorpore fines pedagógicos. En el documento, ¿Qué son los Huertos Escolares? Del Ministerio de Educación, se describen los propósitos3, proceso de creación y los aprendizajes que se esperan en el salón de clases en las diferentes asignaturas. Desde el PASE, a septiembre de 2015 se han logrado implementar 725 huertos, los que han sido financiados por el Gobierno y diferentes instituciones nacionales y de cooperación internacional. En caso de los 76 Centros Escolares en los que se han implementado la experiencia de Escuelas Sostenibles, aproximadamente 30 de ellos cuentan con huertos escolares, de los que no todos cumplen una función pedagógica. En este sentido, uno de los principales desafíos que enfrenta el PASE en los próximos años, es el establecimiento de los huertos escolares pedagógicos a nivel nacional; proceso que requerirá de recursos financieros y técnicos adecuados para que se lleve a cabo; además del mejoramiento de las condiciones de infraestructura de los centros escolares, de manera que cuenten con el espacio idóneo, condiciones de suelo y agua necesarias. Paralelo a esto también es necesario, el desarrollo de un plan de sensibilización y formación para la comunidad educativa con el propósito de sean ellos quienes asuman la responsabilidad a nivel local de la sostenibilidad del huerto. Es importante destacar la experiencia positiva de los Huertos Pedagógicos en los sitios donde los han desarrollado, como ha sido el caso del Centro Escolar Pepenance, ubicado en el municipio de Atiquizaya en el Departamento de Ahuachapán. Dicho espacio nació hace en el año 2011 y se ha visto fortalecido con el apoyo de FAO y del Ministerio de Educación; y constituye una herramienta efectiva de aprendizaje para docentes, madres, padres de familia y estudiantes. En la actualidad y producto de un proceso que se ha visto enriquecido por la retroalimentación de los resultados de los Centros Escolares en los que se han desarrollado componentes de Escuelas Sostenibles, a nivel del Gobierno Central se ve la importancia y la necesidad de la integralidad. Es así que ya se encuentran en la planificación para el 2016 y poder avanzar en este reto. 4. Adopción de menús adecuados, saludables y de acuerdo a la cultura local. De acuerdo al esquema de Escuelas Sostenibles, el EENE consiste en el levantamiento de una serie de datos relacionados con el estado nutricional de los escolares, prevalencia de anemia y parasitosis intestinal, así como la condición socioeconómica de las familias, los conocimientos y prácticas de consumo de escolares, docentes y las condiciones generales del entorno escolar (FAO, 2014). La continuidad en las mediciones del estado nutricional se convierte en uno de los principales desafíos del gobierno de El Salvador, ya que de acuerdo a lo que el modelo Brasileño plantea se requieren recursos financieros y técnicos de los que no se disponen en la actualidad. En este tema, en noviembre de 2013, en el marco del GCP/RLA/180/BRA, se realizó un estudio de Evaluación de la diversidad de la dieta de niñas, niños y adolescentes que participaban en el proyecto piloto, haciendo uso del Puntaje de la Diversidad de la Dieta en el Hogar (HDDS), método cualitativo que identificaba el número de diferentes grupos de alimentos y bebidas consumidos durante un periodo de tiempo específico; con el HDDS, se mide el acceso de las familias, a determinados grupos de alimentos; acceso que se ve reflejado en la salud nutricional de los miembros de un hogar. El estudio, se llevó a cabo en los tres municipios de intervención en ese momento (Atiquizaya, Izalco y Jiquilisco), a una muestra de 36 hogares, encuestando tanto a madres de familia como a un total de 84 niños y niñas en un rango de edad de 9-15 años. Fue suministrado el mismo instrumento a madres de familia y estudiantes con el objetivo de obtener la diversidad de la dieta, comparar entre ambos grupos la información e identificar si existían diferencias entre el acceso a alimentos entre niñas, niños y personas adultas. Se establecieron un total de 11 grupos de alimentos, los cuales se muestran en el siguiente cuadro. Entre los principales resultados se identificó, que de los 11 grupos de alimentos, los hogares encuestados tenían acceso a un promedio de siete grupos (5.7 en Izalco, 6.3 Atiquizaya y 6.7 Jiquilisco), alimentos que en su mayoría eran comprados (en 20 hogares) y en una menor cantidad producidos de manera propia (únicamente en 3 hogares en Atiquizaya, 12 de manera mixta -parte producida y el resto compra- en los municipios restantes). Los resultados mostraron que en los hogares encuestados, las hortalizas y frutas estaban en pequeñas cantidades, lo que hacía aún más oportuno el proyecto de Compras locales directas a la agricultura familiar, llevando a los centros escolares hortalizas y frutas, determinantes para una alimentación saludable. Además de este estudio, en junio de 2014 se llevó a cabo una investigación para medir la aceptabilidad de los menús desarrollados en el marco de las Escuelas Sostenibles, y que fueron la base para identificar los productos que se requerían comprar de la agricultura familiar local. El estudio se realizó en los centros escolares pilotos, a una muestra de 360 participantes (351 estudiantes, 8 docentes y 1 preparadora de alimentos). A los entrevistados se les aplicaron cuatro instrumentos, detallados en el cuadro 4 que se presenta a continuación. Entre los principales resultados, la aceptabilidad de los menús por parte de los estudiantes se mantenía alta en ambos grupos de niñas y niños (70% -85%); pero disminuía en 15 puntos porcentuales en el grupo de 5° a 9° grado, es decir a mayor edad menor aceptabilidad. En este sentido se recomendaba el fortalecimiento en Educación Alimentaria y Nutricional en ese grupo etario, de forma que se promoviera la adopción de hábitos alimentarios más saludables y sólidos. sus funciones en las compras locales, quienes valoraban de manera positiva la inclusión de frutas y hortalizas al menú; beneficios que se extendían hacia los hogares en la vía en que los niños y niñas reciben alimentos de mejor calidad pero también respecto a la Educación Alimentaria y la puesta en práctica de mejores hábitos alimentarios. Las madres preparadoras de alimentos concluían que existía aumento en el consumo del refrigerio escolar, el aporte nutricional del refrigerio, la mejora en la atención y el ánimo de la población estudiantil. Además reconocían el hecho de que las compras sean a la agricultura familiar, dinamizaba la economía familiar local y facilitaba la venta de los productos. Ambos estudios (evaluación de la diversidad de la dieta y la aceptabilidad de menús), requieren una actualización, que le permitiría, no solo evaluar el cambio en el consumo de alimentos de las familias a raíz de los proyectos, sino la aceptabilidad de menús y verificar el incremento en la ingesta de hortalizas y frutas. La investigación también aportaba las opiniones de docentes en cuanto a sus funciones en las compras locales, quienes valoraban de manera positiva la inclusión de frutas y hortalizas al menú; beneficios que se extendían hacia los hogares en la vía en que los niños y niñas reciben alimentos de mejor calidad pero también respecto a la Educación Alimentaria y la puesta en práctica de mejores hábitos alimentarios. Las madres preparadoras de alimentos concluían que existía aumento en el consumo del refrigerio escolar, el aporte nutricional del refrigerio, la mejora en la atención y el ánimo de la población estudiantil. Además reconocían el hecho de que las compras sean a la agricultura familiar, dinamizaba la economía familiar local y facilitaba la venta de los productos. Ambos estudios (evaluación de la diversidad de la dieta y la aceptabilidad de menús), requieren una actualización, que le permitiría, no solo evaluar el cambio en el consumo de alimentos de las familias a raíz de los proyectos, sino la aceptabilidad de menús y verificar el incremento en la ingesta de hortalizas y frutas. En las entrevistas realizadas en el marco de esta sistematización, las madres de familia y docentes manifestaron que han identificado cambios en los niños y niñas, asociados a la inclusión de frutas y hortalizas en el menú escolar; refieren que perciben estudiantes con mayor energía y mayor atención en clases, así como una mejora en el rendimiento de ellas y ellos. Algunas madres de familia han modificado su dieta e incorporan en sus recetas más hortalizas (un ejemplo de ello ha sido la ampliación de menús que ellas hicieron en los centros escolares, pasando de 10 a 30 recetas). 5. Mejoramiento de la infraestructura escolar. Este componente se desarrolló en El Salvador desde noviembre de 2014 a septiembre del año 2015, a través del Proyecto GCP/RLA/160/BRA, que tenía como finalidad complementar las acciones que ya se realizaban en Escuelas Sostenibles, como las mejoras en infraestructura en bodegas, cocinas y comedores; así como en el equipamiento de estos espacios. Este proyecto contaba con cuatro fases: Fase 1. Se recopilaron insumos y se elaboraron diagnósticos de los Centros Escolares donde se desarrollaría el proyecto. En esta fase participó FAO, MINED y las Alcaldías; el propósito era realizar de manera consensuada e integrada el proceso de priorización de las necesidades y la asignación del presupuesto como contrapartida de municipalidades. Fase 2. Una vez establecidas las relaciones con las diferentes instancias, se llevaron a cabo reuniones para planificar y coordinar las actividades del proyecto. Además se efectuaron procesos de licitación, construcción y evaluación inicial y final de las obras. Fase 3. Construcción de cocina, bodega y comedor a cargo de la municipalidad y padres y madres de familia. Para esto las municipalidades asumieron la mano de obra y el complemento financiero. Fase 4. Evaluación y entrega de la obra al MINED. A pesar de ser un Proyecto de alcance limitado, se logró mejorar las condiciones en un total de cuatro centros escolares en los departamentos de Ahuachapán, Sonsonate y Usulután. Este trabajo se realizó de manera coordinada y articulada con las municipalidades, la comunidad y los Centros Escolares; experiencia positiva, que en algunos casos superó el aporte que FAO-Brasil brindó. El cuadro 5 ilustra lo anterior. 6. Establecimiento de compras directas de la agricultura familiar para la alimentación escolar. La compra hace referencia a la adquisición de alimentación de los productores y productoras locales de la agricultura familiar, para garantizar la diversidad y el respeto a la cultura alimentaria, la participación de la comunidad, el desarrollo de la economía y mejorar la calidad de vida local (FAO, 2014). Desde que el PASE inició en el país en 1984, ya eran considerados diferentes alimentos para el Programa del Refrigerio Escolar, entre ellos frijoles, maíz, arroz, leche en polvo y otros productos. Los alimentos eran preparados por madres de familia, algunas de manera voluntaria y otras pagada. Este componente ha sido el que más se ha desarrollado y el que ha contado con una cantidad importante de resultados. Su trabajo inicia desde el 2013, siendo uno de los principales intereses por parte de la STPP, dado que se contaba con la capacidad instalada que dejó el Programa de Agricultura Familiar, que se ejecutó durante 2009-2014, una base de familias productoras locales, que podrían vincularse al PASE. A nivel del proceso para el establecimiento de las compras directas a la agricultura familiar para la alimentación escolar, se han identificado ocho fases, las que han permitido desarrollar, de manera exitosa, las compras locales, una experiencia desarrollada en la actualidad gracias al trabajo de las instituciones que conforman el Comité Técnico de Apoyo al PASE y el Ministerio de Educación. Estas ocho fases contemplan aspectos desde el fortalecimiento o la articulación interinstitucional, hasta el seguimiento y monitoreo. A continuación se detallan y describen cada una de ellas: 1. Identificación de la disponibilidad de productos locales 2. Mecanismo de compra 3. Planificación Interinstitucional 4. Elaboración de plan nutricional y demanda de alimentos 5. Identificación dela disponibilidad de alimentos 6. Calidad e inocuidad alimentaria 7. Seguimiento y monitoreo 8. Fortalecimiento de la articulación interinstitucional PARA MÁS INFORMACIONES - CONSULTE EL ARCHIVO: "INSCRIPCIÓN AL PREMIO FBB DE TS 2017"

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Fecha de última modificación: 15/08/17 8:19